Una simple visita al pediatra por un control puede convertirse en un drama.

Desde llantos, escenas de miedo o hasta gritos. Cómo podemos evitarlo y transformar un mal momento en una visita al doctor?

En primer lugar tenemos que anticipar, contarle a nuestro hijo que vamos a ir al médico. No llevarlos engañados.

Para crear un clima más relajado, generar una vinculación de más confianza, ¨vamos a ir a ver a …¨(llamarlo por el nombre) evitando el doctor.

No es mala idea dejarle llevar algún juguete, para que la espera sea más placentera y le entrada al consultorio se acompañado de un objeto familiar, como puede ser su muñeca o auto favorito.

No sobreprotegerlos, muchas veces somos los adultos que con ciertas actitudes le generamos miedos o incertidumbres a los chicos.

Despúes de la consulta es una buena idea organizar algo, si se puede ir un ratito a la plaza o cualquier otro programa a que les genere alegria y les quite el estrés de la situación.